Por qué el Yugo es posiblemente el coche peor valorado de la historia

Por qué el Yugo es posiblemente el coche peor valorado de la historia

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Hace unos años, cuando Top Gear estaba presentado por Jeremy Clarkson y su equipo, parecía que no había un vehículo más inestable que aquel increíble ‘trasto’ de 3 ruedas que el increíble presentador hacía volcar una y otra vez.

Han pasado unos años y, según la opinión de una gran parte de consumidores disgustados con sus automóviles, parece ser que el trono ha cambiado de dueño. Su nombre es Yugo y, aunque lo más seguro es que no lo conozcas, se vendieron en las década de los setenta, ochenta y noventa miles de unidades.

Ahora bien, ¿qué cualidades reunía para que haya conseguido llevarse tan desprestigioso galardón? Veámoslo.

El Yugo contaba con lo necesario para ganarse la enemistad de sus usuarios

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Su plataforma estaba creada sobre la base del Fiat 128 y estaba disponible con 3 motorizaciones, incluyendo una que empleaba gas como combustible. El vehículo fue vendido desde finales de la década de los setenta hasta finales de los noventa.

La comercialización no paró de aumentar durante todo el tiempo de producción pero todo finalizó cuando un acuerdo entre la OTAN y Estados Unidos hizo que la fábrica donde se producía desapareciese a consecuencia de un bombardeo.

Debía su nombre al país de fabricación Yugoslavia. La producción del mismo se llevaba a cabo dentro de estas instalaciones era prácticamente artesanal. Su precio de adquisición, a modo de ejemplo, era de tan solo 4.000 dólares en Estados Unidos, un precio muy competitivo en pleno auge de la industria.

La principal característica del automóvil era su sencillez. Era muy espartano, tanto a nivel de diseño como en el interior del motor. De hecho, la ventaja competitiva de la empresa radicaba principalmente en sacar al mercado un producto válido para el día a día y que transportase al conductor y acompañantes del punto A al B.

La gran mayoría de unidades ya están en desuso pero aún hay unas cuantas librando batalla en aquellos países en los que se ha estado comercializando.

Sus principales carencias residen en una falta de seguridad propia de la época, a lo que hay que añadir que disponía de muy pocas opciones tanto en términos activos como pasivos.

Por otro lado, en cuanto a eficiencia, ¡no esperes bajos consumos ni altas prestaciones! Sus motorizaciones de 1.1 y de 1.3 litros gastaban mucho más de la cuenta mientras que apenas podían superar la velocidad por encima del límite establecido en las principales carreteras de los países en los que se comercializó.

Archivado en Control de calidad, Seguridad, Tecnología
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