Cadillac V-16 Sedan de 1932, opulencia máxima

Cadillac V-16 Sedan de 1932, opulencia máxima

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Cadillac V16 Fleetwood sedan de 1932

Nos encontramos en una época en la que para ofrecer un coche de alta gama no hacen falta motores de gran cilindrada, la tecnología hace milagros y la evolución de la electrónica y de los materiales permite hacer virguerías con motores relativamente pequeños. Pero antes esto no era así, un coche de alto estanding era más lujoso cuanto más grande era su motor, si no acordaos del Bugatti Type 41 Royale y sus 12,7 litros de motor o desde las américas, nuestro protagonista, el Cadillac V16 Sedan.

Son coches separados por pocos años, aunque su fabricación fue muy diferente y si comparamos las cifras de unidades construidas podríamos pensar que el Bugatti fue un fracaso absoluto y que el Cadillac todo un éxito, aunque estaríamos muy lejos de la realidad. Una realidad que se sitúa en la década de los 30, cuando el primer Cadillac V16 salió al mercado mediante su presentación oficial en el Salón del Automóvil de Nueva York tras algunos años de desarrollo, 4 en concreto, ya que el proyecto comenzó en 1926, cuando en Cadillac pensaron en lanzar una gran berlina para rivalizar con los exitosos Packard y otros fabricantes de renombre por aquella época.

Es curioso ver la diferentes formas de pensar entre esos años y los actuales. En Cadillac tenían como principales prioridades eran el máximo lujo y confort y por ello, tenían claro que debía ofrecer una finura de funcionamiento sin parangón, para lo que hacía falta un motor con un gran número de cilindros, lo que hoy se conseguiría con árboles de equilibrado, un cambio automático con una electrónica muy depurada y ciertas técnicas de diseño e ingeniería. El motor más pequeño que barajaban era un 8 cilindros, pero la idea que tenían en mente era mucho más ambiciosa y no se conformaron con ‘tan poco’, sino que unieron dos bloques de 8 cilindros en línea para formar una V con 16 cilindros en total, lo que necesitó ciertos cambios y retoques técnicos. Según su creador, Owen Nacker, el motor trabajaba como una gran turbina, de forma muy silenciosa, sin vibraciones y sin esfuerzo. Llevaba trabajando en una idea así desde 1912.

Cadillac de 1932

Antes tenían más agallas y se atrevían con cosas como esta, un 16 cilindros de 7.400 centímetros cúbicos o 452 pulgadas cúbicas, con 165 cv a 3.200 rpm aunque hay otras fuentes que afirman que son 185 cv. Se acoplaba a un cambio manual de tres velocidades sincronizadas (algo realmente raro en aquel entonces) y frenos de tambor en las cuatro ruedas de accionamiento mecánico. Un monstruo de más de 2.400 kg, 5,6 metros de largo y una batalla de 3,7 metros, aunque entre 1930 y 1940 se fabricaron unas 4.100 unidades con varias carrocerías y diversas versiones, siendo estas medidas las más grandes de todas, pudiendo pesar hasta 3.000 kg.

Era lujo, glamour, ostentosidad máxima; era una de las berlinas más impactantes de la historia solo superado por coches como el mencionado Bugatti Royale o el Bucciali TAV 12, ambos fabricados curiosamente entre 1922 y 1933. Realmente, no podemos decir que sea curioso ya que en 1932, a parte de llegar Franklin Roosevelt a la Casa Blanca y de encerrar en la prisión federal de Atlanta a nada menos que Al Capone, se dejaba notar sobremanera depresión económica por culpa del ‘Crack del 29’, que mató a estos megacoches, aunque el Cadillac aguantó hasta 1940. Por cierto, en 1932 Adolf Hitler se presentaba como candidato a la presidencia de Alemania con su partido Nazi por primera vez.

Dichos problemas económicos hicieron que llegara a ser incluso odiado por la población, ya que su opulencia resultaba ofensiva, y es que además de un tremendo motor V16 bajo el largo capó delantero, los expertos de la carrocera Fleetwood no se andaron por las ramas y le otorgaron una imagen a juego con tan fastuoso motor. Pero no sólo tenía un propulsor enorme y una carrocería que desprendía lujo, sino que escondía muchas cosas interesantes, como unos faros supletorios que giraban solidarios a la dirección, una ventanilla divisoria trasera con un comunicador para poder hablar con el chofer (estos coches no los conducían sus dueños) o un sistema para reducir el ruido de las válvulas durante su funcionamiento (un sistema automático de compensación para los balancines). Sin contar que tenía dos bielas por cada codo del cigüeñal, que por su parte tenía cinco apoyos y media más de metro de largo.

Cadillac V16 Fleetwood

Actualmente es un modelo muy apreciado por los coleccionistas y fanaticos de Cadillac por su grandeza y lujo, por ello, unidades como la que aparece en las fotos y que será subastada por RM Shotbey’s en octubre, generan muchísima expectación. Fue restaurada entre 2007 y 2014 recuperando su color original (Viceroy Maroon Dark) entre otras cosas y aunque no sabemos qué precio de salida tendrá, si podemos afirmar que algunas unidades han superado los 500.000 dólares.

Archivado en Clásicos, Históricos
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