Cómo achicharrar un Ford Mustang de drag races en tan solo tres minutos

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Ford Mustang en llamas

Las carreras de aceleración son las preferidas de los americanos. De ahí que los muscle cars dispongan de motores grandes, de gran cilindrada y alto caballaje. Posiblemente en circuito dejen un sabor agridulce pero en recta son infalibles. Modelos como el Dodge Challenger SRT Hellcat, el Chevrolet Camaro ZL1, el Dodge Viper SRT o el Ford Mustang son iconos en este tipo de pruebas.

Eso sí, ¿qué es lo que puede ocurrir cuando no te conformas con el modelo original (por muy potente que sea) y decides añadirle chucherías y más chucherías? Se pueden alcanzar cifras de potencia muy elevadas pero también podrían registrarse temperaturas que pusiesen la estructura en un aprieto. En Freno Motor ya has podido ver en otras ocasiones algunos problemas sufridos a los mandos de un Ford Mustang como el reventón de una rueda tras un track day o el tirón del eje trasero en plena aceleración.

Como se continúe con esta racha, habrá que terminar haciendo una recopilación de todos los incidentes en los que el pony car se ha visto envuelto. El último ha tenido lugar en Chicago y la unidad protagonista bien podría decirse que tiene todas las papeletas para terminar en el desguace. ¿Por qué? No te pierdas las imágenes de lo sucedido.

Ford Mustang a la parrilla, se incendia y termina en estado siniestro

Todo comenzó en la misma línea de salida. Ya con el semáforo en verde, el piloto sintió que algo no funciona bien. Tras avanzar unos metros por la pista, compitiendo contra un primo hermano, algo falló y se detonó un incendio que parecía no ser grave. Eso sí, afectaba al motor y con el objetivo de reducir los daños al máximo el piloto decidió bajarse del vehículo para que una ráfaga de un extintor acabase con esas pequeñas llamaradas que salían de debajo del capó.

En cambio, no hace falta tirar de la pestaña para saber qué grande es el incendio. Lo que parecía solamente afectar a una parte del motor se trasladó a toda la parte delantera del vehículo en cuestión de segundos, llegando a afectar a todo el eje delantero. Obviamente, lo que con un par de extintores se podría solucionar terminó siendo una medida sin mayor efecto que retrasar un incendio que ya ocupaba la mitad del coche a través de los bajos.

Sin duda alguna, unas rachas de viento muy fuertes propiciaron que la propagación del fuego por todo el vehículo de forma más rápida. Finalmente, con la ayuda del cuerpo de bomberos se consiguió mitigar la fuerza de las llamas para conseguir apagar un incendio que dejó el motor de 5.000cc completamente carbonizado.

En estas situaciones, ¿qué sería mejor? ¿Sustituir el motor y arreglar todos los desperfectos o buscar otro coche para las drag races? Todo parece indicar que la segunda acción sería la más factible. Ese chasis podría tener daños estructurales, los cuales acortarían la vida del automóvil de forma precipitada.

Un triste final para un modelo mítico dentro de este tipo de pistas. El piloto, al menos, pudo salir por su propio pie al notar humo dentro del habitáculo.

Archivado en Drag Race, Ford Mustang, Incendios, LVG
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