Los 10 malos hábitos que acaban reduciendo la vida útil de tu coche

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Enamorada de su coche

Aunque no nos guste admitirlo, todos tenemos nuestras manías, obsesiones o fijaciones, y todos negamos tenerlas. Nuestras manías son el fruto de costumbres o hábitos que acaban sufriendo los demás hasta puntos que pueden ser consideradas como inaceptables o incómodas. Manías con la ropa, posicionales, higiénicas, alimentarias, asociadas con la suerte, e incluso manías o hábitos a la hora de conducir.

Y es que nuestro coche tampoco se libra de los malos hábitos que podemos adquirir tras sacarnos el permiso de conducir y que a la larga pueden afectar a su vida útil. Muchas de estas manías se producen por simple dejadez, otras por desconocimiento de sus repercusiones, y otras sencillamente porque ni siquiera nos damos cuenta cuando las realizamos. De modo que para ayudarte a prolongar un poco la vida de tu vehículo, te vamos a dar unas simples recomendaciones muy fáciles de seguir y que tu coche acabará agradeciendo.

Los inconvenientes de la conducción eficiente

Instrumentación del VW Beetle

Uno de los pilares básicos de la conducción eficiente es el de realizar una conducción tranquila, sin acelerones, y cambiando de marchas a pocas vueltas. Con ello se consigue una reducción del consumo de carburante que nuestro bolsillo agradecerá, pero a la larga también puede acarrear problemas graves y costosos.

Cambiando a bajas vueltas y forzando demasiado el motor podemos reducir notablemente la vida útil de la válvula EGR debido a la acumulación de carbón si nuestro vehículo es diésel, mientras que en los vehículos de gasolina podemos dañar el catalizador.

Cuando hablamos de cambios de marcha y conducción eficiente, normalmente se recomienda insertar segunda lo más pronto posible, tercera a 30 km/h, cuarta a 40 km/h, quinta a 50 km/h… Pero debemos recordar que esta recomendación es genérica y existen excepciones. Por eso, lo más recomendable es vigilar las revoluciones mínimas de nuestro motor ya que, por ejemplo, hay vehículos diésel que por debajo de 1.500 revoluciones van como la seda mientras que otros no tienen capacidad de acelerar ni en llano.

Así que lo mejor, es saber escuchar a nuestro motor, y para ello nada mejor que prestar atención a las vibraciones que emite, de modo que si cambias de marcha a bajo régimen y notas que tu motor se queja demasiado y no responde, no lo fuerces, reduce y apura un poco más la marcha anterior. Acuérdate también que las bajadas son tus mejores aliadas, aprovéchalas para engranar una marcha más larga y soltar el pie del acelerador si el tráfico lo permite y no necesitas ayudarte del freno motor.

La temperatura del motor

Temperatura del aceite

¿Una vez arrancado el coche debemos esperar un poco para iniciar la marcha? Aquí nos encontramos con una de las grandes leyendas urbanas del motor que vamos a tratar de despejar. Si es cierto que, cuando el motor está frío, gran parte del aceite se encuentra depositado en el cárter, por lo que si una vez hemos arrancado esperamos unos 30 segundos antes de iniciar la marcha, conseguiremos que el aceite llegue al circuito y así habrá una mejor lubricación.

Sin embargo, con esta espera el coche no habrá alcanzado ni de lejos su temperatura ideal, y elementos como el líquido refrigerante, transmisión, neumáticos, frenos, dirección en el caso de las hidráulicas y demás piezas que no están ubicadas en el bloque motor, todavía no habrán alcanzado el nivel óptimo de funcionamiento.

Por contra, mientras esperamos también estaremos consumiendo combustible, aunque a un nivel prácticamente irrisorio. Lo que si debemos evitar a toda costa hasta que el motor alcance la temperatura ideal es el pisar demasiado el acelerador o conducir de forma agresiva, ya que los cilindros, las válvulas y otros órganos sufrirán notablemente, reduciendo su vida útil hasta la mitad. Por eso, durante esos momentos, lo mejor es conducir de manera tranquila y sosegada sin estirar demasiado las revoluciones.

Limpieza

BMW Serie 6 lleno de polvo

Evidentemente, el tener el coche más o menos limpio no repercutirá en la vida del motor, sin embargo, aunque creamos que nuestro coche estará con nosotros hasta que lo jubilemos, la vida da muchas vueltas y nunca sabremos si en el futuro estaremos obligados a ponerlo en venta. Y aquí es donde tenemos mucho que perder si no tenemos nuestro coche limpio habitualmente, ya que los elementos que ensucian nuestro coche tales como el polvo, el barro o los excrementos de pájaros acaban por corromper la pintura, y todos sabemos que lo primero en el que se fija un comprador es en aspecto exterior del coche.

Pero además de la limpieza exterior e interior de nuestro vehículo, no debemos olvidarnos tampoco de un elemento que casi nadie tiene en cuenta: el motor. Teniendo un motor limpio es más fácil localizar fugas, además de que el motor tiene mejor enfriamiento, y es mas sencillo hacerle los mantenimientos. Eso si, la limpieza debe hacerse con productos específicos para ello y procurando proteger las partes eléctricas, ya que si no lo haces tendrás algunos problemas para echarlo a andar, pero solo mientras se seca toda el agua.

Dejar respirar al motor tras un esfuerzo extra

Parece una obviedad, pero debemos evitar a toda costa no pedirle más a nuestro coche de lo que no puede dar. De todas formas, es inevitable que algún día vayamos más cargados de la cuenta o que recorramos muchos kilómetros por motivos de viajes.

Los coches que más sufren estos sobreesfuerzos son aquellos equipados con mecánicas turbo, ya que estos alcanzan temperaturas de unos 300 grados en los vehículos diésel y 500 grados en los de gasolina. Por eso, si apagamos inmediatamente el motor al llegar a nuestro destino el aceite que mantiene el circuito tendrá tendencia a carbonizar y provocar averías. Para evitarlo, lo mejor es mantener el coche un par de minutos al ralentí, para que el sistema de refrigeración y la propia circulación del aceite enfríen el turbo.

La dichosa manita en el pomo del cambio

Cambio de marchas tatuado en la mano

Si no eres un purista de la conducción, llevar un coche de cambio manual a veces te puede resultar un coñazo, y más cuando circulas por ciudad, donde los cambios de marchas son constantes. Por eso, es habitual ver a muchos conductores llevar la mano pegada a la palanca de cambios, ejerciendo con esta costumbre presión sobre los mecanismos internos de la transmisión y desgastando los sincronizadores y rodamientos, lo que se convertirá a largo plazo en vibraciones y engranajes de marchas más imprecisos.

Así que para evitarlo, trata de colocar la mano en la palanca de cambios sólo cuando tengas que cambiar de marcha, por mucho engorro que te resulte. Y mientras maldices, acuérdate de comprarte la próxima vez un coche automático.

Los neumáticos

Comprobando la presión de las ruedas

Sin duda, uno de los elementos más importantes de nuestro coche y de los que menos atención le prestan los conductores. Siempre hay que procurar tener las presiones en el nivel adecuado, revisándolas al menos una vez al mes, ya que si no se hace pueden gastarse irregularmente y deteriorarse de forma prematura. Además, sin las presiones correctas las posibilidades de sufrir un reventón se multiplican.

Otra mala manía que tenemos es la de aparcar subidos a bordillos o dejando las ruedas apoyados en ellos, ya que al hacerlo podemos provocar pequeños cortes en la superficie o deformaciones que indirectamente también repercutirán sobre la suspensión. Por eso, evita estacionar subiéndote a los bordillos, y si no hay más remedio, trata de subirlo lentamente y por la parte más baja.

Clavar el pedal del embrague

Pisar embrague

Parece un caso típico de Íker Jiménez, pero todavía no se sabe qué tipo de fuerza sobrenatural genera el pedal del embrague en ciertos conductores para que se queden con el pedal pisado cuando están parados.

El mal uso del embrague es algo que pude provocar un mayor desgaste de sus componentes, produciendo fricciones internas y afectando a todas las piezas que actúan sobre el mismo, lo que se traducirá en su sustitución antes de lo que realmente debería hacerse.

Abusar demasiado de los frenos

Frenazo

Para ciertos conductores el término freno motor parece ser sinónimo de pecado o herejía, y cualquier maniobra que implique una reducción de la velocidad debe hacerse pisando el pedal del freno. No en vano, en una gran bajada no es extraño ver como el vehículo que nos precede la realiza con la luz de frenado constantemente encendida.

Hacer esto durante un largo periodo de tiempo acarrea mayor desgastes de discos, pastillas y líquidos de frenos. Para evitarlo, lo mejor es utilizar una relación de cambio más corta y dejar que el freno motor haga el trabajo del sistema de frenado. La vida de nuestros frenos se alargarán notablemente.

Los tan molestos badenes

Badén de peatones

Todos coincidimos que los badenes han proliferado por nuestros municipios como si fueran Gremlins, pero lo cierto es que nos lo hemos merecido por conducir como locos por zonas urbanas. Sea como sea, ya no podemos remediarlo, aunque muchos conductores todavía se empeñan en conducir como si no existieran.

Siempre he considerado pasar un badén a toda velocidad como una manera muy chulesca de cargarte un neumático, arruinar una llanta, o hacer polvo la suspensión. Así que a no ser que te guste emular a un piloto de rally, reduce cuando te aproximes a uno y pásalo con suavidad.

Apurar demasiado el depósito de combustible

Depósito en reserva

Al precio que está el carburante, ir a repostar se ha convertido más en una tortura que en un trámite para casi todos los conductores, y el panorama no es muy alentador. Sin embargo, eso no es excusa para ir apurando hasta la última gota que te quede.

En el depósito se acumulan las impurezas de los combustibles que, en caso de llegar a la reserva, son absorbidos por el sistema de alimentación y obstruyen los inyectores. Lo más recomendable es repostar cuando te quede más o menos un cuarto de depósito, así evitarás tener que dejar en el taller un donativo de 600 euros.

Como ves, siguiendo estos sencillos consejos conseguiremos aumentar notablemente la vida útil de muchos de los componentes de nuestro coche, así que si tienes alguna de las manías que hemos mencionado en este artículo, piensa en las consecuencias que pueden acarrear a tu bolsillo, seguro que te será más fácil dejarla a un lado.

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