Consejos sobre cómo frenar con seguridad

Consejos sobre cómo frenar con seguridad

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Consejos sobre como frenar

Vamos a dar por sentado que todos los que leeis Freno Motor sabeis frenar, en teoría todo el mundo sabe hacerlo, ¿no? Sólo tenemos que pisar el pedal del centro según las necesidades y el coche perderá velocidad o se detendrá por completo, según los requerimientos del conductor sobre dicho pedal. No obstante, es conveniente saber una serie de pautas para que una frenada no termine, cuanto menos, en susto, pues una frenada mal realizada puede llegar a desestabilizar el coche con la consiguiente pérdida de control.

Por ejemplo, todos sabemos (o casi todos) que no se debe frenar en curva o eso se dice, pero, ¿y si os digo que si puedes frenar en curva? ¿o que por mucho ABS no debemos frenar bruscamente con el asfalto mojado? Son cosas que deberíamos saber desde el primer momento de ponernos al volante de un coche, pero no siempre se cuentan ni mucho menos se enseñan. Por eso vamos a dar unos pequeños consejos que esperamos, no tengáis que poner en práctica nunca, pero claro, no se sabe lo que puede deparar la carretera.

Y puede que suene a tópico, pero realmente, la carretera es como una jungla y toda precaución es poca, sobre todo habiendo gente que tiene los espejos de adorno y les debe dar calambre la palanquita de los intermitentes.

Frenando en asfalto seco

como frenar en asfalto seco

Vamos a separar en dos apartados estos consejos pues no se frena igual con la carretera seca que con la carretera mojada, hay un abismo en cuanto a nivel de adherencia y eficacia de la frenada, son mundos completamente diferentes. Sólo hay una variable que afecta siempre en cualquier de los dos casos y es la velocidad, que influye siempre a las distancias de frenado y debe ser vigilada detenidamente.

Así, por ejemplo, con asfalto mojado y siempre que sea necesario frenar rápidamente, lo mejor es, como se suele decir, dar una patada al pedal de freno sin miramientos, es decir, pisar a fondo y con todas las fuerzas y dejar que el ABS actúe haciendo su trabajo. No modular ni soltar el pedal al notar las pulsaciones por la entrada en funcionamiento del ABS, la frenada se alargaría y no serviría de nada. Además, lo ideal sería frenar en línea recta para que todas las ruedas apoyen perfectamente sobre el suelo, manteniendo intacta la estabilidad del coche. Si nos acercamos a una curva, lo ideal es llegar con los deberes hechos, habiendo frenado y adecuado la velocidad, pero si es necesario, podemos frenar en curva pero siempre con suavidad, sin brusquedades, ya que un frenazo en seco puede provocar un sobreviraje y por ende un accidente.

Es importante mirar hacia donde quieres ir, mirar lejos para poder anticipar lo que pueda estar por venir y así ser capaces de adelantarnos y prepararnos para posibles emergencias o ciertos sucesos como un obstáculo en la calzada. No obstante, si nos pilla de sorpresa, es fundamental perder velocidad antes de realizar ningún movimiento con el volante ya que se podría perder el control. Una buena acción sería frenar a fondo, corregir y volver a frenar a fondo si es necesario.

Otra de las formas que tenemos para detener el vehículo es emplear el freno motor, bajando de marchas (y soltando el embrague con cada reducción) para ayudar a los frenos a detener el coche. Si no tenemos más remedio que frenar al máximo, pisar tanto el pedal del freno como el del embrague a fondo, evitando que el motor se cale y que el cambio afecte negativamente en la operación.

Frenar con asfalto mojado

Como frenar en asfalto mojado

La lluvia supone una de las situaciones más peligrosas a la hora de conducir cualquier tipo de vehículo y en cualquier circunstancia, los datos estadísticos lo dejan muy claro y una climatología adversa es una de las mayores causas de accidentes. Por tanto, debemos modificar nuestra forma de conducir y adaptarnos a la situación.

Para empezar debemos circular más despacio y con una mayor distancia de seguridad. Así evitamos el llamado ‘efecto spray’ que enturbia por completo el rango de visión, bastante reducido de por si por culpa de la lluvia. Pero no sólo eso, con el firme mojado las distancia de frenado se alargan y mucho, si nos separamos del coche de delante tenemos más espacio para detener el coche, completamente necesario al haber menos agarre disponible.

Evitar brusquedades tanto con el volante como con los frenos, conducir con suavidad resulta más seguro y eficiente y los conductores que comparten carretera con nosotros percibirán mejor nuestras intenciones, pudiendo anticiparse a lo que hagamos. Las marcas viales son espectacularmente peligrosas. Parece mentira que una pintura destinada a señalizar diversas cosas se convierta en una pista de patinaje cuando llueve, pero así es, por tanto, cuanto más lejos, mejor.

Los charcos sólo son divertidos cuando eres niño y puedes saltar como un cosaco en cada uno que te encuentres, pero con el coche son motivo de accidente al más mínimo despiste. Cuando veamos un charco tenemos que reducir la velocidad antes de llegar pero ante todo, ¡¡no frenes!!, suelta suavemente el gas y agarra con fuerza el volante ya que las ruedas pueden moverse y hacer que el coche cambie de dirección. No intentar cambiar la trayectoria una vez dentro del charco y es muy recomendable seguir la huella dejada por el coche de delante. Con esas cosas evitaremos el famoso ‘aquaplaning’, un efecto producido cuando los neumáticos no pueden evacuar el agua que hay en el suelo y terminan flotando sobre una fina película de agua.

Por supuesto, los neumáticos deben estar en perfecto estado en todas las ocasiones (asfalto seco incluido), así como los frenos y la suspensión, de lo contrario nada de lo aquí contado servirá. Todas las luces del coche deben funcionar sin fallos y ya no hablemos de los limpiaparabrisas.

Archivado en Accidentes, Conducción, Seguridad
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