Esta persecución tiene un final completamente inesperado pero muy justo

Esta persecución tiene un final completamente inesperado pero muy justo

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Persecucion

Persecuciones de las buenas, de las de Estados Unidos. Parece que solo se producen allí, ¿verdad? La que se muestra en el vídeo de hoy no es tan espectacular como las que estamos acostumbrados a ver pero sí muestra una lección de una mujer que pasaba por allí.

Todo comienza cuando un motorista comienza a huir de la policía cuando una patrulla se acerca por detrás. Aprieta el puño derecho y comienza a acelerar para intentar dejar el coche a unos cuantos metros para despistar. Lo que no contaba es que precisamente esa actitud sería lo que desencadenaría uno de los finales más extraños que hemos podido ver en esto de las persecuciones.

Así pues, valiéndose de la motocicleta, decide por optar por una estrategia muy lógica teniendo en cuenta que está a los mandos de un vehículo muy manejable. Ahora bien, antes de ver el vídeo, ¿qué crees que podría ocurrir en una secuencia en la que intenta dejar a la policía detrás aprovechando su reducido espacio?

El vídeo del motorista atrapado por la compra de una señora

Las imágenes, pese a que no son de muy buena calidad (todo ello por culpa de la dashcam), sí que sirven para hacernos a la idea de que en ocasiones únicamente hay que estar en el lugar apropiado en el momento justo para que se produzca una cadena de acciones.

Según se puede ver, la persecución tiene todos los componentes para que el motorista, a los mandos de una perezosa scooter, escape de la única patrulla que le persigue, ¡y no por la velocidad que lleva! La razón está en la posibilidad de tomar atajos estrechos a los que la policía, con un coche, no puede acceder.

Las patrullas tienen más difícil saltarse una acera o recorrer unos cuantos metros fuera de la carretera. Entonces, ¿cómo lograron dar con ella? De la manera más sencilla y menos esperada.

Una mujer, desde la distancia, observó cómo una motocicleta se acercaba rápidamente con una patrulla pisándole los talones. Ella, que portaba encima una bolsa (presumimos que venía de hacer la compra), no se lo pensó dos veces. ¿Imaginas qué pudo ocurrir ahora?

Así es, le golpeó, desestabilizándole para acabar en el suelo. Dada la desorientación momentánea que sufría, le costó ponerse en pie,sin darle tiempo de emprender de nuevo su huida. Para entonces, uno de los agentes ya se le había echado encima.


Y tú, ¿alguna vez habías visto algo tan extraño?

Archivado en Motoristas, Persecuciones, Policía
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