¿Podríamos estar ante el diseño definitivo de rotonda perfecta?

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Una rotonda con su circulación diaria

Desde que era pequeño siempre he sentido una profunda admiración por todas aquellas personas cuyo oficio sea ingeniero, arquitecto o médico. Porque para un servidor que transporta un cerebro más que mediocre en su cabeza, estudiar algunas de estas carreras está considerado como una tarea más que imposible. Hasta que llegó el día en el que comencé a conducir.

Recuerdo que cuando inicié mis primeras clases prácticas, lo que más me llamó la atención es que cada vez que tomaba una rotonda siempre tenía la sensación de que entorpecía a los demás vehículos. Sufría entonces una crisis mental que siempre terminaba con la misma pregunta a mi profesor. ¿Soy yo el que está circulando mal, o son el resto de coches?

Aquello no se parecía en nada a lo que venía escrito en el código de circulación sobre cómo se debe circular en una rotonda. Es más, era como si de repente todo aquello que tuve que aprenderme jamás estuviera escrito, y que en las rotondas no hay ley alguna que valga. Entonces me quedó claro, era más sencillo ser ingeniero, arquitecto o médico, que aprender a circular bien en una rotonda.

Como salir de una rotonda

Está claro que en la carretera existe otro código de circulación apócrifo que aprendemos conforme vamos ganando experiencia al volante, y la anarquía que impera a la hora de circular en las rotondas son uno de los mejores ejemplos de ello. Por este motivo, son muchas las soluciones que ingenieros han tratado de ofrecer tanto para facilitar como para agilizar la circulación en las rotondas con mejor o peor resultado.

Uno de estas últimas soluciones es la propuesta por un ingeniero de Yemen, que con este sistema pretende hacer que el tráfico sea mucho más fluido y seguro sin necesidad de detener nuestro vehículo en ningún momento. ¿Acaso puede ser esta la rotonda perfecta? El siguiente vídeo simulativo puede sacarnos de dudas.

Lo primero que llama la atención de este sistema, es que no se trata de la típica rotonda presidida por una isla de forma circular, sino que es un rectángulo con carriles de acceso, lo que en teoría debe evitar que tengamos que detener nuestro vehículo ante la invasión sin piedad de otro vehículo hacía nuestro carril.

Para mi gusto, la solución más eficaz es que se evita la necesidad de tener que circunvalar la isla si queremos hacer un cambio de sentido, siendo suficiente que nos pongamos con antelación en el carril izquierdo y dar un simple giro en el que además saldremos de forma limpia y sin tener que ceder el paso para incorporarnos al carril que queremos tomar. Además, para tomar la primera salida, al igual que ocurre con las rotondas actuales, tampoco nos encontraremos con ningún tipo de problema.

El inconveniente lo encuentro yo a la hora de tener que tomar la segunda o la tercera salida de la rotonda. Como se puede observar en el vídeo, si queremos tomar la segunda salida debemos cambiar dos veces de carril; primero para incorporarnos al carril interno de la rotonda, y después para salir de nuevo al carril externo que nos permita tomar nuestra correspondiente salida. Y lo mismo ocurre si queremos tomar la tercera salida, con la diferencia de que la salida al carril externo debemos hacerla después de pasar la segunda salida.

Así que el punto débil de este sistema se encuentra en los tramos existentes entre salidas, donde los coches que quieren incorporarse al interior de la rotonda y los coches que quieren salir de la misma, deben compartir un mismo espacio de incorporación, lo cual puede resultar un poco caótico en el caso de que la circulación sea muy saturada, cosa que en la simulación no sucede.

De todas formas, la eficacia o ineficacia de este peculiar sistema de rotondas solamente podrá demostrarse si se lleva a la práctica con un nivel de tráfico denso y comparar el resultado con la eficacia de los sistemas actuales. ¿Crees que tendrá éxito?

Archivado en Actualidad, Circulación, Rotondas, Seguridad vial
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