Ferrari 512S Modulo, nueva adquisición de Glickenhaus

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Ferrari 512S Modulo

Si hay algo que a los aficionados al motor nos hace polvo, es no tener dinero. Por suerte o por desgracia, nos hemos enganchado a una afición un pelo cara y no todo el mundo puede disfrutar del mundo del automóvil como le gustaría. Unos, tenemos la suerte de que podemos desahogarnos escribiendo sobre coches en alguna web y otros, disponen de una cuenta corriente lo suficientemente grande como para convencer a Pininfarina de que le venda uno de los coches que hasta ahora, ocupaba un lugar destacado en su museo.

Esa persona capaz de convencer a Pininfarina para que le venda una de sus joyas, únicas en el mundo, es James Glickenhaus. Es muy posible que te suene el nombre de Glickenhaus, pero si no te suena te diré que se trata de un magnate de las finanzas americano, quien fue productor y director de cine entre 1980 y 1990 y quien además, cuenta en con un garaje que quita el sueño con cosas como un Ferrari 159 Spyder Corsa, un Duesenberg J446, un Dino Competizione o un Lola T70 por nombrar algunos de los componentes de su colección. No obstante, Glickenhaus salió a la escena por un encargo especial para el carrocero italiano: el Ferrari P4/5 y el Ferrari P4/5 Competiziones, ambos tomando como base el Ferrari Enzo y creados en 2006. Hay que decir no obstante, que el trabajo fue tan bueno, que Montezemolo dijo que merecía ser considerado como un autentico Ferrari y recibió la denominación de Ferrari P4/5 by Pininfarina.

Pero eso es una historia que quizá contemos en otra ocasión, el tema es que dicha creación hizo que Glickehaus y Pininfarina se hicieran grandes amigos y ha terminado con Pininfarina vendiendo nada menos que el Pininfarina Modulo, conocido como Ferrari 512S Modulo, a Glickenhaus.

Asientos del Ferrari 512S Modulo

No se como habrá conseguido Glickenhaus que le vendan el coche, pero a parte de ser único en el mundo, se trata de uno de los diseños más característicos y más representativos de los años 70. Se presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1970, siendo creado sobre la base del Ferrari 512S, un coche del que se hicieron únicamente 25 unidades, las necesarias para su homologación en competición.

La extravagante carrocería, es un claro ejemplo de como se veía el automovil en los años 70. Es extremadamente bajo con 395 milímetros, pero por el contrario era bastante ancho, 2.040 milímetros. La longitud de 4.480 milímetros remataba una figura que sin lugar a dudas, es espectacular.

Sus escasos 900 kg, estaban animados por un V12 de cinco litros y 550 cv, unidos a un cambio manual de cinco relaciones. Falto de potencia no anda, pero llama la atención que solamente tenga cinco velocidades, acostumbrados a día de hoy a ver cambios automáticos de hasta 9 marchas e incluso alguna transmisión manual con 7. Lo que no tiene, ni por asomo, son asistencias a la conducción electrónicas.

Ruedas semicarenadas, entrada al habitáculo al estilo de los aviones de combate, asientos integrados en la estructura del interior o el llamativo volante con los radios saliendo directamente del salpicadero le valieron 22 premios internacionales de diseño. Glickenhaus se adjudica una joya como pocas, de la que se desconoce el precio pagado.

Archivado en Conceptos, Ferrari 512S, Pininfarina, Superdeportivos
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