Un Mercedes 300 SL Alas de Gaviota muy particular sale hoy a subasta

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Mercedes 300 SL Alas de Gaviota

Si eres un entusiasta de los vehículos Mercedes, este fin de semana puedes hacer dos cosas. La primera de ellas es coger esta misma mañana de sábado un avión privado que te lleve al aeropuerto de Niza. Desde allí, para ir a Mónaco, lo más cómodo es tomar un helicóptero (o una limusina) que te traslade directamente hasta Monte Carlo, lugar en donde a partir de las 18:00 horas se celebrará una subasta de vehículos antiguos.

En caso de que quieras pujar, se recomienda reservar habitación en el Hotel Hermitage o en el Monte Carlo Bay Hotel and Resort, ya que ambos alojamientos de lujo están concertados con RM Auctions para que los participantes en la subasta disfruten de trato preferente. Aunque la sesión comienza a las 18:00 horas, conviene llegar un poco antes al complejo Le Sporting Monte Carlo –muy cerca del Monte Carlo Bay Hotel and Resort– para disfrutar del ambiente previo y poder observar detalladamente el Mercedes 300 SL Alas de Gaviota que sale a subasta a un precio inicial de 740.000 euros.

Puertas tipo Alas de Gaviota

Otra posibilidad es hacer lo mismo que Jason Barlow, de Top Gear: conducir ese especial Gullwing de los años cincuenta antes de que algún millonario excéntrico se quede con él por un precio que rondará fácilmente los 940.000 euros. ¿Qué es lo que distingue a este modelo tan exclusivo de 1954? Principalmente que está preparado por AMG, con lo que monta un motor V8 6.0 de 380 cv, una caja de cambios automática de cuatro velocidades, amortiguadores Bilstein regulables y unos frenos acordes a sus características particulares.

Solo existen once unidades a nivel mundial como la que hoy subasta RM Auctions. Y el suertudo de Jason Barlow ha podido conducir una. Ya de paso, ha pensado que lo mejor sería compararlo con el SLS AMG Black Series. Si el 300 SL fue uno de los coches de producción seriada que más se acercaba a los de competición, el SLS AMG Black Series no tiene nada que envidiar a ese tipo de vehículos (ha sido el safety car de la Fórmula Uno durante muchos años).

Branquias del Mercedes Alas de Gaviota

Por la peculiaridad de ser un automóvil de 1954 pero con un motor fabricado a finales de los noventa, se encuentra mucho más próximo al SLS AMG Black Series –con un V8 6.2 y 630 cv– que al resto de Alas de Gaviota de los años cincuenta. Lo que para algunos es un sacrilegio similar a retocar el cuadro de la Gioconda pintándole encima del vestido una camiseta de Custo Barcelona; para otros es un sueño hecho realidad. Porque seguro que más de uno ha fantaseado alguna vez con la quimera del primer Alas de Gaviota equipado con un motor actual de los que prepara AMG. Al menos el sultán de Brunei sí que lo hizo, ya que compró cinco de una serie de once unidades.

Más allá de las fantasías, todos los que han podido ver in situ este modelo opinan que algunas de las modificaciones son excesivas, extrañas, discordantes e, incluso, poco afortunadas. Detalles como la colocación de airbags laterales en los rebordes donde asientan las puertas cuando se cierran, la sustitución de la palanca de cambios original por la de un Mercedes convencional de los años noventa, o unas llantas completamente anacrónicas, son elementos que chirrían en exceso.

Palanca de cambios 300 SL preparado por AMG

Pese a que apenas ha podido rodar con él unos pocos kilómetros, el periodista de Top Gear afirma que el motor V8 del 300 SL ruge y empuja con la agresividad de los propulsores AMG de los años noventa. El vehículo, además, es mucho más manejable que el original de los años cincuenta. En gran medida por su tren de rodaje adaptado a los gustos actuales.

Si no puedes conducirlo ni comprarlo, al menos puedes deleitarte con las fotos.

¿Te parece que el precio de partida 740.000 euros es justificado? ¿Te parecen correctas las modificaciones realizadas por AMG, incluso a sabiendas de que se adultera su esencia? Espero tus opiniones en los comentarios.

Archivado en AMG, Mercedes 300 SL, Mercedes SLS, Subastas
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Comentarios (4)

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  • Sergio dice:

    Aunque a otro nivel he disfrutado durante mucho tiempo de clásicos a diario. El hecho de “moverme” con un vehículo con más de 30 años a sus espaldas implica para mi la aceptación de sus peculiaridades. Si lo que quiero es tener frenos y dirección servoasistidas, radio con toma USB, multitud de airbags y climatizador automático un clásico no es la solución. A nadie se le ocurre rascar la pintura de la Mona Lisa para verle los pechos. VW y su dicotómico New Beatle (y el resto de copia-pega pseudo retros de otras marcas) plantea la solución de conducir un coche actual vestido de clásico. No hace falta pisotear a los mitos.

    • Ricardo Botín dice:

      Tienes mucha razón, Sergio. Este tipo de clásicos no son para hacer el bestia por la carretera. Están pensados para hacer una conducción tranquila, disfrutando de la pureza de la mecánica, sin ayudas ni asistencias electrónicas, saboreando la esencia de la conducción. Es un coche para ir sin prisas. El que quiera salir quemando ruedas y circular a 200 km/h por una autovía, que se compre otro coche.

  • Pablo Pérez dice:

    Estoy de acuerdo con Sergio. Aunque por ejemplo en lo de los frenos, a veces es una mejora que hace que el coche se comporte mejor y me aporte más seguridad. Y lo de la radio, tengo un amigo que esta restaurando un SEAT 124 y va a conservar la radio de origen, pero dentro de la guantera le va a montar una moderna y que funcionen las dos. Así no te carga el “clasicismo” del coche.

    • Ricardo Botín dice:

      No sé, no sé, Pablo. Creo que los coches clásicos deberían reconstruirse con los materiales y tecnologías originales, sin añadidos anacrónicos. A modo de analogía, yo pondría el ejemplo de la aparición de unas ruinas romanas. Por una parte existe la opción de excavar y mostrar lo que se ha encontrado, sin hacer más que una limpieza. Aunque hay otros que prefieren reconstruirlas completamente, con materiales modernos.

  • Mario Rodrigo dice:

    Es decir, que ambos sois reacios a creaciones como el Singer 911?? Pues para mi esas cosas, son bastante buenas.Y soy un enamorado de los clasicos, pero como dice Pablo, tambien es verdad que soy partidario de “ligeras” modificaciones…

  • Ricardo Botín dice:

    La verdad, Mario, es que a mí me gustan los coches clásicos restaurados con rigor y fidelidad al original. Lo del Singer 911 puede ser muy llamativo pero a mí no me convence. Los coches clásicos no son coches para el día a día. Yo creo que para moverse a diario por la ciudad, viajar con la familia o desplazarse por trabajo hay un montón de coches modernos para todo tipo de bolsillos y gustos. Lo de los clásicos lo veo para momentos de ocio y asueto, cuando te vas de excursión a un sitio, simplemente como una excusa para salir y pasear con el coche. Yo conocí a un empresario portugués que tenía varios coches clásicos. Y su pasatiempo favorito era venirse a España desde la finca en la que vivía en Portugal con un Porsche 356 de los años sesenta. Se venía con su mujer y se hospedaban en algún Parador Nacional. Y entonces se dedicaban a hacer rutas por España, viendo castillos, conventos y palacios. Y pegándose comilonas en cada sitio al que iban. Así durante todo un mes. Cuando sea mayor, quiero ser como él.

  • Pablo Pérez dice:

    Creo que tu y todos… jaja

  • Ricardo Botín dice:

    Al final este extraño Mercedes 300 SL Alas de Gaviota preparado por AMG se vendió en 812.000 euros, bastante por debajo de las estimaciones que hablaban, incluso, de una cifra muy cercana al millón de euros. Incluso así, la cifra es espectacular.

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