¿Es realmente el C4 Cactus un coche tan innovador como Citroën defiende?

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Frontal del Citroen C4 Cactus

Últimamente lo veo por todas partes. Lo veo en la papelería, en los anuncios de la televisión, en los carteles de la carretera, en los periódicos, incluso he soñado con él. Por si no te habías dado cuenta, el Citroën C4 Cactus ya está entre nosotros, y viene con la intención que hay otro mundo más allá de los meramente establecido en el mundo del automóvil; un hipster de cuatro ruedas que quiere convertirse en el precedente de una nueva era.

¿Pero cuáles son las verdaderas intenciones que tiene Citroën con este coche? ¿Verdaderamente la marca francesa pretende sentar un antes y un después en el mundo del motor, o es sólo una estrategia comercial? ¿Saldrás ganando si te compras un C4 Cactus y no uno de la competencia? Estas son cuestiones que no he podido evitar plantearme a lo largo de estos días y cuyas respuestas me gustaría compartir con vosotros.

¿Por qué vender un coche como éste?

Hagamos un poco de retorspectiva. Si hay una marca que siempre ha intentado ir por delante en innovación tanto tecnológica como en diseño, esa ha sido Citröen. Por diseño, todos recordamos coches visualmente tan extravagantes como el Citroën SM, el XM, el DS, o el Ami 6. Y por innovaciones técnicas podemos recordar al Citroën Traction Avant por introducir la tracción delantera en una época en la que los automóviles tenían propulsión trasera, o al anteriormente mencionado Citroën DS y su suspensión hidroneumática con corrector automático de altura, y desde 1967 los faros que giraban acoplados a la dirección.

DS negro

Estas rarezas de los galos no siempre han salido bien, sobre todo en estos últimos años, siendo el Citroén C6 un buen ejemplo de ello, pero siempre han sido su principal seña de identidad para enfrentarse a sus competidores. Por eso, no es de extrañar que para adentrarse más bien tarde en un segmento tan en alza como es el de los SUV compactos, con tantos competidores y un Nissan Juke ejerciendo una dura dictadura, Citroën haya tenido que tirar de originalidad aunque ello pueda acarrearle el rechazo de una parte de clientes más conservadores.

¿Realmente es tan innovador?

A raíz del anuncio de televisión que se está emitiendo, eso es lo que la marca quiere vendernos, sin embargo habrá que comprobar si dichas innovaciones son tan importantes como para dar un golpe de autoridad sobre la mesa e imponer un nuevo orden.

Lo que más llama la atención son sin dudas sus llamativos parches de plástico con cámaras de aire que sirven para evitar daños en la chapa debido a golpes o “picotazos” que podamos recibir por parte de otros conductores. Sin embargo, visualmente pueden parecer feos a muchos clientes. El otro principal reclamo que usa el Cactus para atraer compradores es su habitabilidad interior, conseguida gracias a un salpicadero simplificado, sin prácticamente botones y con un novedoso aribag de techo que permite guardar más espacios en la guantera.

El sistema airbag in roof del C4 Cactus

¿Dónde está la trampa de su bajo precio?

Como vemos, las soluciones que ofrece el C4 Cactus son ingeniosas y poco costosas, pero sí lo suficiente para encarecer el precio final del producto, lo cual repercutiría en el principal reclamo que Citroën siempre tiene para atraer clientes: un precio ajustado.

En este caso, la solución pasa por prescindir de otros elementos no tan visibles al ojo del comprador y que, en teoría, tampoco debería echar mucho de menos. Por ejemplo, los elevalunas eléctricos no se bajan completamente con un simple toque, las ventanillas traseras no se bajan, el techo panorámico opcional no tiene cortinilla, no hay asideros en el techo, el acompañante no cuenta con espejo en el parasol, la amplia guantera no tiene ni luz ni cerradura, el cinturón de seguridad no se regula en altura y, lo que para mí es imperdonable, tampoco tiene cuentarrevoluciones y se ha eliminado parte del material que ayuda a una mejor insonorización del habitáculo.

Salpicadero minimalista del C4 Cactus

Además, por el momento, las mecánicas disponibles se antojan escasas tanto por opciones como por prestaciones, habiendo sólo un motor de gasolina tricilíndrico de 82 caballos y dos diésel de 92 y 100 caballos. Eso sí, se espera que a finales de año llegue una nueva variante gasolina 1.2 turbo con 110 caballos.

Conclusión

Está claro que el C4 Cactus es un coche con el que Citroën quería dar a hablar, y lo ha conseguido con creces. Desde hace un año que vimos el concept, han sido muchas las noticias que han surgido respecto a su desarrollo final, y ahora que ya ha salido a la vida comercial, sigue protagonizando artículos como el que ahora mismo estás leyendo. Aquí la marca francesa se anota un tanto.

La expectación ya está levantada, y ahora sólo hay que esperar resultados. La fórmula que el C4 Cactus presenta para conseguir éxito es la misma que la del mítico 2CV, el modelo más laureado de la historia de Citroën: diseño atrevido, robustez, barato de producir y económico de adquirir; no olvidemos que el precio de salida del modelo más caro es de 16.950 euros, promociones y descuentos al margen.

Prototipo 2CV de 1941

Ya veremos con el paso de los meses si de nuevo Citroën siembra un antes y un después en la forma de entender un vehículo, o el C4 Cactus pasa a la historia como otro fiasco motorizado incomprendido por las masas. Al menos, yo agradezco que de vez en cuando las marcas se atrevan a salirse de los convencionalismos y ofrecer al comprador alternativas originales y diferentes, aunque debo confesar que jamás me lo compraría. ¿Y tú?

Archivado en Citroën C4 Cactus, Curiosidades, Fabricantes, SUV
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Comentarios (3)

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  • Pues yo si me lo compraría. Por original, por innovador aunque sea únicamente en estética y además, no es un coche caro, ofreciendo espacio y facilidad de mantenimiento.

    Pero tengo claro que no será uno de los coches más vendidos, porque es “raro”, y a la gente ya sabemos que no les gusta nada que se salga de los convencionalismos. El publico en general es muy cerrado de mente.

    Espero equivocarme y ver con el paso del tiempo que la idea funciona y que el mercado empieza a cambiar y a dejar de tener productos calcados unos a otros. Aunque sea solo un poco…

    • Álvaro Hurtado dice:

      Yo no me lo compraría simplemente porque no me gusta. Por lo demás, estoy contigo, trae soluciones simples que pueden extenderse a otros automóviles, de modo que este coche pasaría a englosar las páginas de oro de la historia del automóvil. Por eso, creo que es de agradecer que marcas como Citroën se atrevan a ello, a pesar de que pierdan potenciales clientes tal y como dices.

  • […] creías que el Citroën C4 Cactus era ya de por sí un coche totalmente innovador como nueva forma de entender el automóvil, van ahora los chicos de la marca de los chevrones y se […]

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