¿Seguirá la nueva generación de deportivos japoneses la tradición de sus antepasados?

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Concept Car FT 1

Dentro de la historia del automóvil, todos tenemos una época que nos marca especialmente más que el resto. Dichas épocas están dominadas por automóviles que nacen bajo la influencia de una filosofía; una forma de entender el vehículo siguiendo una pautas y criterios que no pueden romperse bajo ningún concepto, y que no son más que el fiel reflejo del contexto histórico-geográfico del momento. Tenemos así los grandes Muscle Cars americanos de la década de los 60 como fiel exponente del poder del Capitalismo, los bellos deportivos italianos que buscaban la perfección del diseño exterior al igual que lo hicieran los artistas del Renacimiento, la elegancia de los coches ingleses fieles a su cultura aristocrática aglosajona, o los deportivos de Porsche como símbolo de la recuperación alemana tras el desastre de la II Guerra Mundial.

Sin embargo, existe una época especial para los que tenemos ya cumplidos los 30 años, y más para los que somos fieles admiradores de esa cultura japonesa que mezcla lo tradicional y lo tecnológico de una forma armoniosa: estoy hablando de la década de los 90. En lo que a deportivos se refiere, no recuerdo una época tan gloriosa dentro del mercado automovilístico nipón, y jamás encontraremos una época en el que las diferentes marcas japonesas no tuvieran varios modelos de corte deportivo en su catálogo. Pequeños deportivos como el Toyota Celica o el Mitsubichi Eclipse protagonizaban los sueños de aquellos que no podían comprarse modelos más radicales como el Honda NSX, el Toyota Supra, el Mazda RX-7, el Mitsubishi 3.000GT, Subaru Impreza WRX STI o el Nissan 300ZX, entre otros.

NSX amarillo

Afortunadamente, algunos de estos modelos han seguido comercializándose en sucesivas evoluciones, como el Lancer Evolution o el GT-R, mientras que otros dejaron de fabricarse hace tiempo o han perecido recientemente. Sin embargo, tras algo más de una década en la que las marcas japonesas se han centrado casi de forma exclusiva en los modelos destinado al mercado más generalista, algunos fabricantes ya nos están demostrando que quieren volver a las andadas de antaño, por lo que podemos ir celebrando que los modelos deportivos más míticos del automovilismo japonés volverán a recobrar vida.

Honda y Toyota ya nos han dado a conocer los que serán las nuevas versiones del NSX y del Supra respectivamente, Subaru ya tiene en el mercado el nuevo WRX STI, y todos deseamos como agua de mayo que Mazda nos deleite con un nuevo deportivo de motor rotativo.

Posible diseño del Mazda RX-9

¿Pero por qué debemos alegrarnos tanto de ello? ¿Que tendrán estos coches que no tengan los demás? Como he dicho antes, si hay algo que los japoneses han sabido mezclar como nadie ha sido el concepto de mundo tecnológico actual con su tradición milenaria. En pocos sitios encontrarás a gente con un concepto tan desmedido del orgullo y el honor; algo que hoy en día puede verse como un defecto pero que ellos han sabido convertir en virtud, y eso lo reflejan en sus coches.

Seguramente con un ejemplo me entenderás mejor: si comparamos dos automóviles parecidos como el Audi TT y el Porsche Cayman con un Nissan 370Z, casi todos los periodistas del motor coincidirán que los dos modelos alemanes son superiores al nipón. La calidad de sus materiales en el interior será superior, serán modelos más cómodos y prácticos, y sus prestaciones también serán superiores. Pero todos ellos carecen de algo que para todo japonés es sagrado a la hora de crear un deportivo: el coche debe ser una prolongación del hombre que lo conduce. Es como la ceremonia del té, en donde todo está pensado para que te sientas parte de ese momento gracias a que cada detalle se cuida al máximo para que el invitado disfrute de la sensación de paz y valore el ofrecimiento que el anfitrión hace a sus invitados.

Es dejar de contagiarse por su tradicional forma de ver la vida pero añadiendo además lo mejor de tener a tu alcance la última tecnología, porque eso le chifla a los japoneses. ¿Y que ocurre cuando mezclas la última tecnología con un nivel de obstinación que puede resultar enfermizo? Pues que cuando un japonés se plantea ser el mejor en algo, no para hasta que lo consigue, y si no me crees, el Nissan GT-R es un buen ejemplo de ello.

Por eso, el que adquiere un deportivo japonés sabe lo que quiere, y sabe que no tiene que comparar con otras marcas porque ése es el coche que le va a dar lo que busca. Hablamos de un coche puramente deportivo, y no de un vehículo para aparentar. Un deportivo para disfrutar centrando la mirada en la carretera, los pies en el pedalier y las manos en el volante. No importa si es de tracción trasera, tracción integral, si el motor es un cuatro cilindros turbo, un V8 enorme, o un sistema híbrido. Y tampoco importa si exteriormente es más feo que pegar a una madre, que algunos de los plásticos del interior sean de la misma calidad que el utilitario destartalado de un adolescente o, como ocurría con los modelos de la década de los 90, que tuvieran el mismo sistema de frenado que una bicicleta.

Drift de un Nissan 300ZX

Todo eso da igual, y si no entiendes lo que te digo será mejor que no sigas perdiendo el tiempo leyendo. Y la mejor prueba de lo que estoy diciendo es que un deportivo japonés es, y siempre será, el coche que más se dejará que lo modifiques a tu antojo. Es más, son coches que invitan a esos conductores quemados que siempre quieren más a poder realizar las modificaciones más extravagantes que se le pase por la cabeza sin tener la necesidad de ser millonarios.

Por eso ando en deseos de conocer mejor a esta nueva generación de deportivos japoneses que viene de camino. Porque espero y deseo que no rompan con la tradición impuesta por sus antepasados de los 90, porque espero que tengan los defectos propios de su raza automovilística, y porque espero que no sean tan lujosos o llamativos como su competencia alemana o italiana. Sin embargo, sólo quiero que que me garanticen algo que ninguno de los automóviles de su competencia podrá ofrecerme por muy superiores que puedan ser en otros apartados: que sean japoneses.

Archivado en Curiosidades, Deportivos,
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