Desmontando un mito: ¿Quién conduce mejor, los hombres o las mujeres?

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Hombre y mujer al volante

Seguramente la mayoría de vosotros habéis leído artículos o visto en la televisión que según tal o cuál estudio, las mujeres conducen mejor que los hombres. Normalmente, dichos estudios se basan en los resultados obtenidos en función de los partes de accidentes de las diferentes compañías aseguradoras de vehículos, sin tener en cuenta otros factores. Es verdad que dichos estudios se basan sobre datos ciertos, pero irreales o incompletos, por lo que tomárselos al pié de la letra sería toda una flatulencia mental.

Me explico; todos sabemos que hay ocasiones en las que, aunque se haya producido un accidente de tráfico, el responsable de ese accidente no tiene por qué ser el titular del seguro. Apuesto lo que quieras a que conoces más de un caso parecido, en donde el titular es un hombre y quien tiene un accidente es una mujer. O al contrario; no olvidemos que hasta hace poco el precio de los seguros era más barato para las mujeres, y que como vivimos en un país de pícaros, no es de extrañar que se ponga el seguro a nombre de una mujer siendo el hombre quien conduzca habitualmente.

En este sentido la mayoría de las mujeres a veces, para no molestarse, ni siquiera dan parte amistoso de accidente si el golpe tiene poca importancia, ya que la mayoría sólo ve en el coche un instrumento para ir del punto A al punto B. Por el contrario, los hombres solemos ser más tiquismiquis con nuestro amado vehículo, y por poco que nos rocen el coche ya estamos dando parte de accidente.

Además, cuando viajan con un hombre muchas mujeres prefieren que conduzca él, incluso aunque el coche sea de ellas. Esta afirmación os podrá sorprender, pero pienso que tiene una explicación sencilla. Y es que muchas veces los hombres nos ponemos pesados o inaguantables cuando conduce una mujer sin que exista motivo para ello.

Solemos corregirlas por cualquier tontería como cambiar de marcha antes o después de lo que lo haríamos nosotros, momento de frenar, la velocidad, etc, por lo que es normal que se pongan nerviosas y no presten la debida atención al tráfico. Así que para no escucharnos nos ceden el honor de conducir por ellas, y nosotros tan contentos.

Por eso, declinarse sobre quién conduce mejor tomando como base estos datos sería engañarnos a nosotros mismos: no se trata de que en un lado las cosas sean correctas o en el otro sean incorrectas, es que no existe una respuesta correcta. Entonces, si no nos podemos fiar de éstos datos, ¿Cómo podremos saber quién conduce mejor?

Accidente con parte amistoso

Pues como ya hemos dicho antes, intentar averiguar eso es una estupidez. Ni los hombres conducen mejor ni las mujeres tampoco. Claro que a nivel individual habrá hombres que conduzcan muy bien, mujeres que conduzcan también muy bien, y al contrario, hombres y mujeres que son un peligro al volante. ¿Peligro? Si, un verdadero peligro. ¿Pero el mismo tipo de peligro? te preguntarás.

Aquí es donde damos con el punto clave de este enigma, porque por mucho que nos quieran tratar como iguales, como verás a continuación, los hombres y las mujeres somos muy diferentes, y eso también se traslada a la hora de conducir. Por eso, me gustaría compartir con vosotros los resultados de tal observación e invitaros a reflexionar y dar vuestra opinión sobre qué tipo de errores suelen ser más frecuentes en varones y hembras, para posteriormente sacar una productiva conclusión.

Las imprudencias típicas de las mujeres

Siempre se ha acusado a las mujeres de querer llevar a rajatabla eso de que son capaces de hacer dos cosas al mismo tiempo, por lo que no dudan en llevarlo a la práctica incluso cuando están conduciendo. Por eso se las puede ver retocándose el maquillaje en un semáforo o repasando el bolso para asegurarse que no se les haya olvidado nada, lo que se traduce en que siempre están distraídas cuando conducen. Sin embargo, recurrir a este argumento sería simplemente tirar de topicazo, y esa no es la función de este artículo.

Leyendo mientras conduce

Así que trataré de ser bastante más riguroso y analítico en mis afirmaciones. Para ello, me remitiré a recordar que según algunos estudios publicados, está demostrado que el cerebro de la mujer funciona de una manera diferente a la del hombre. Al parecer, las mujeres utilizan el razonamiento y los sentimientos, mientras que el hombre sólo utiliza el razonamiento o la lógica. Es decir, que el mayor problema que tiene una conductora cuando se encuentra con alguna situación es que entra en conflicto los sentimientos y el razonamiento, lo que la lleva a producir más indecisiones.

Uno de estos estudios concretos sobre esta afirmación fue el realizado por la Universidad de Michigan, el cual determinó que a la hora de afrontar una determinada situación inesperada en el tránsito las mujeres eran menos capaces de actuar rápidamente. Además, según un estudio de la Universidad de medicina de Hardvard, los hombres tienen un mayor desarrollo de la corteza parietal, que procesa señales de los órganos sensoriales e interviene en la percepción espacial. Eso quiere decir que los hombres tienden a ser mejores en las habilidades en las que influye principalmente la percepción espacial y la rotación mental de objetos, mientras que cerebro de las mujeres está más desarrollado en áreas de memoria o fluidez verbal.

Vale, con estos datos podríamos pensar que las mujeres representan un mayor peligro a la hora de conducir por las zonas urbanas, ya que es donde más imprevistos suelen surgir. Ello podría explicar ese pensamiento generalizado de que las mujeres son más “pavas” a la hora de conducir; de que tardan un mundo a la hora de incorporarse a una autovía, que no miran por los espejos retrovisores, que se salgan de su carril, o que tarden un mundo en aparcar. Sin embargo, hoy por hoy no existen estadísticas fiables que abalen con datos numéricos tales estudios, porque como hemos mencionado anteriormente, los datos de las aseguradoras no nos sirven para nuestro propósito.

Las imprudencias típicas de los hombres

Nissan GT-R a toda velocidad

¿Que crees que responderíamos los hombres si nos preguntan qué es para nosotros conducir bien? Lo tengo claro, para nosotros conducir bien es sinónimo de saber conducir rápido, con excesiva confianza, y con la certeza de que nunca nos pasará nada, lo cual puede desembocar en temeridad.

Pero esto no sólo nos pasa conduciendo, sino que lo “sufrimos” desde los albores de la historia. Y es que el hombre siempre ha tenido que demostrar que es hombre; siempre hemos tenido que demostrar su identidad masculina. No es normal ver un coche a 160 km/h conducido por una mujer. No es normal ver a una mujer triplicando la tasa de alcoholemia o puesta de droga hasta arriba asegurando que iba bien, controlando. Y si ves a un coche dando constantes acelerones para adelantar, frenadas bruscas, cambios de carril a velocidad del rayo, semáforos y demás marcas viales saltadas tan radicalmente piensa lo siguiente: “hombre al volante fijo.”

Chicos súper drogados

Como resultado, los hombres nos la solemos pegar “más y mejor” en zonas como autovías, autopistas y carreteras convencionales, por lo que se puede decir que el accidente típico del hombre es más peligroso y mortal. Y no lo digo solo yo, sino también los resultados obtenidos en algunos estudios. En este sentido, en el año 2011, el Centro de Experimentación y Seguridad Vial Argentino (CESVI) junto a Citröen hicieron un estudio donde se concluyó que las mujeres sólo participan de un 28,4% en este tipo de siniestros a grandes velocidades, frente al 71,6% de participación de los hombres, datos alarmantes teniendo en cuenta que dichas cifras ya tienen en cuenta que el número de hombres al volante era mayor que el de mujeres.

El conductor perfecto

Alonso con la L de novato

Como vemos, incluso a la hora de conducir los hombres y las mujeres no nos libramos de ser totalmente diferentes. Evidentemente, este artículo no pretende generalizar, ya que cada persona es un mundo y te puedes encontrar de todo, como en todas partes. Hay mujeres que conducen genial y hombres que conducen como mulas, pero mi experiencia personal me dice que cuando veo algo raro y digo “ese coche lo está conduciendo una tía” o “el que conduce es un tío”, me equivoco muy pocas veces.

Así que para concluir, podemos decir que el mito sobre quién conduce mejor, si los hombres o las mujeres, no tiene una respuesta definitiva. De modo que lo mejor que podemos hacer es dejar de tirarnos los trastos a la cabeza y asumir que los hombres hacemos cosas mejor que las mujeres, y las mujeres hacen cosas mejor que nosotros cuando estamos tras el volante. Aprendamos pues, mutuamente si no queremos que la única forma de hacer de nuestras carreteras un lugar mejor sea creando un híbrido de laboratorio mitad hombre, mitad mujer, que asuma las virtudes de ambos sexos a la hora de conducir: la confianza del hombre y la prudencia de la mujer.

Archivado en Curiosidades, Hombres, Mujeres, Seguridad vial
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