Pequeña toma de contacto con el ZOE, el utilitario eléctrico de Renault

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Frontal del Renault ZOE

Hoy iniciamos la última prueba que hicimos en la Renault Tecnho Experience en Barcelona, hace unas semanas. Después de subirnos en el nuevo Mégane y Captur, hemos dejado para el final el modelo más especial de todos los que pudimos probar, y la verdad es que nos ha dejado un muy buen sabor de boca.

Antes de nada he de decir que es el primer coche eléctrico al que me subo, que aún no he probado un híbrido y que he conducido pocos coches automáticos, por lo que las sensaciones al subirme a un ZOE deberían ser muy distintas a lo que estamos acostumbrados cuando nos subimos en un coche normal, pero ha sido una grata sorpresa comprobar de que casi todo sigue ahí cuando conducimos este pequeño utilitario eléctrico; más adelante os contaremos por qué.

El Renault ZOE tiene un planteamiento similar en cuanto a dimensiones y público que el Clio. Es un utilitario eminentemente urbano —sus 4,08 metros de longitud lo hacen perfecto para aparcar y callejear—, pensado para un uso del día a día, y que nos quiere enganchar a que consigamos la máxima autonomía posible. Según el ciclo de homologación NEDC nos da para una autonomía teórica de 210 kilómetros, que en un uso normal se quedarán en algo menos de 150 km, según la proporción entre ciudad y carretera que hagamos.

Si queremos hacernos con uno, lo tenemos a la venta desde 21.250 euros —sin ayudas incluidas—, precio al que hay que sumar el alquiler de las baterías, que no se pueden comprar aunque queramos, con un coste mínimo de 79 euros al mes, coste que varía en función de los kilómetros que hagamos. Lo bueno de este coche es que es bastante barato de comprar, pero realmente nunca acaba de ser nuestro, porque siempre tendremos que pagar ese extra mensual del alquiler de las baterías, las cuales están garantizadas de por vida.

Faro azulado del Renault ZOE

Como decíamos, sus cotas son casi idénticas a las del Clio, y tiene capacidad para cinco personas. La única diferencia más notable es que es ligeramente más alto —11,4 centímetros más que el Clio—, debido a la altura que añaden las baterías bajo el suelo. Esto se traduce en que nuestra posición de conducción es también un poco más elevada. Sin embargo, a pesar de llevar baterías en la zona inferior, el ZOE tiene 30 litros más de capacidad de maletero que el Clio, con 338 en total.

El mayor rival de este pequeño urbanita está dentro de la propia casa, y no es otro que el Nissan LEAF, con el que comparte algunas piezas. Fuera también compite con el BMW i3 en dimensiones, aunque no en precio, ya que el bávaro vale más del doble que el francés. Además, tiene un aspecto de coche más futurista y menos “común”, por lo que lo tendrá más difícil para ganarse el cariño de los compradores. Pero eso no es todo, pues su extraño diseño le da un aspecto más afurgonetado, a pesar de ser solo 1,6 centímetros más alto que el ZOE.

En cuanto al motor del ZOE, contamos con un eléctrico de 88 caballos capaz de llevarnos hasta los 100 km/h en 13,5 segundos y a una velocidad máxima —autolimitada electrónicamente— de 135 km/h. Cuenta con suspensión de tipo McPherson delante y barra de torsión atrás, lo que nos demuestra la primacía del confort por encima de la deportividad en este modelo. Para las ruedas, la mayoría de modelos vendrán con pequeños neumáticos 185/65 R15 o 195/55 R16 —como el modelo que probamos—, y que priman sobre todo un bajo consumo, con gomas Michelin Energy E-V especialmente diseñadas para coches eléctricos.

A bordo del Renault ZOE

A bordo del Renault ZOE

Cuando subimos dentro del interior del ZOE lo primero que nos llama la atención es que todo es demasiado blanco. Esto es cuestión de gustos, pues podremos elegir el color de la tapicería y salpicadero interiores, pero resulta curioso como acostumbrados a coches con interiores negros y grises, este ZOE se nos presente tan blanquecino, un color futurista y diferente, pero que no se llevará muy bien si somos descuidados o andamos con niños, ya que sufrirá mucho más que una tapicería más oscura.

Lo que más nos sorprenderá si nunca antes hemos subido a un coche de este tipo es el silencio absoluto de marcha. Para saber que arrancamos sonará un sonido desde el ordenador de a bordo, como si nos llegara una notificación al móvil. No hay un motor térmico que nos avise de que estamos listos para iniciar la marcha.

Otra de las cosas que más nos sorprenderá del ZOE es que no hay marchas. La palanca selectora tiene las clásicas P R N D, pero no existe el modo secuencial, pues la D es una marcha continua que nos llevará desde 0 hasta la velocidad máxima, como si fuéramos en una scooter de 49 cc. Es una sensación bastante extraña, solo comparable con la de un coche automático con cambio de variador continuo.

Lo mejor del motor eléctrico es que nos da el par máximo desde 0 rpm, lo que significa que podríamos salir arrastrando ruedas de una forma propia de los mejores muscle car americanos, pero el control de tracción nos corta el rollo y no nos dejará salir con pérdidas de adherencia. A pesar de todo, la capacidad de aceleración que tiene el ZOE de 0 a 50 km/h es espectacular, digna de coches de más de 200 caballos. Pero claro, esta aceleración se va desinflando progresivamente, dejando el 0 a 100 km/h en unos discretos 13,5 segundos, más dignos de un utilitario de su tamaño, de poco más de 70 caballos.

Salpicadero del Renault ZOE

El freno es algo que suele ser bastante diferente en los híbridos y eléctricos respecto a los coches normales. Tienen un tacto distinto, donde la primera zona del pedal retiene el coche con el mismo regenerador de energía de las baterías, y en caso de necesitar una frenada más fuerte ya entran en funcionamiento los frenos hidráulicos. Renault lo ha hecho tan bien en el ZOE que esa transición es imperceptible, haciendo una conducción normal y estando acostumbrado a un coche normal, no notas en ningún momento un tacto extraño.

En cuanto a la autonomía, después del paseo que dimos, solo podemos decir que es un coche que en ciudad aguanta muy bien el tipo. Gracias a la energía que recupera en las frenadas de los semáforos será fácil superar los 150 km de autonomía. Con esto queremos decir que cualquier persona que no viva demasiado lejos del trabajo o que pase mañanas enteras entre el tráfico agradecerá mucho la compra de un coche así, con el que recorrer 100 kilómetros nos costará aproximadamente 1 euro.

Y tú, ¿has podido probar ya el ZOE u otro coche eléctrico? ¿Serías capaz de valorar la compra de un coche eléctrico para tenerlo como coche secundario y de uso diario, teniendo otro de motor térmico para viajes largos?

Archivado en Eléctricos, Pruebas, Renault Techno Experience, Renault ZOE
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