15 años del Skoda Superb: Probamos un primera generación ¡¡con 200.000 km!!

15 años del Skoda Superb: Probamos un primera generación ¡¡con 200.000 km!!

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Skoda Superb 2004

Volkswagen no lo está pasando bien en estos momentos. El tema del dieselgate está siendo un problema mayor de lo que muchos habíamos pensado y como muestra, podemos mencionar los modelos y versiones que se han quedado por el camino o los 30.000 despidos que se llevarán a cabo en los próximos años, con el objetivo de ahorrar unos 3.700 millones de euros al año de aquí a 2020. Lo mejor de todo es que les pillaron de casualidad y su imagen, al menos en Estados Unidos, ha perdido mucho peso y eso que no hacen malos coches precisamente, sino todo lo contrario.

Esto último me atrevo a afirmarlo claramente y sin tapujos: Volkswagen hace muy buenos coches, aunque quizá debería decir que el Grupo VAG hace muy buenos coches. Pero no lo digo basándome en lo que se dice en foros o en las diferentes pruebas que puedas leer, tenéis una muestra en las imágenes, un coche que no luce el logo de Volkswagen pero que como todos sabéis, forma parte del Grupo VAG y debido al uso de sinergias, encontramos muchos elementos firmados por la marca que más ha dado que hablar durante el último año y lo que nos queda. Siempre que hablamos de coches en medios como Freno Motor lo hacemos sobre coches nuevos, al igual que las pruebas, que se hacen con coches nuevos y rara vez superan los 20.000 km y cuando hablamos de fiabilidad nos ayudamos de estadísticas publicadas por especialistas en el tema. Lo que no se hace nunca, o se hace muy rara vez, es poner a prueba unidades que rondan los 200.000 km como el Skoda Superb que tenéis en las fotos. Y cuando digo que ronda los 200.000 km, me refiero a que el día que saqué las fotos marcaba exactamente 199.361 km.

Como cabe esperar, esta prueba se me ocurrió cuando el Skoda Superb cumplió 15 años, pues el coche que protagoniza este test pertenece a una persona muy cercana a mi y por tanto, no podía perder la oportunidad de comprobar si realmente, esa relación calidad-precio de la que siempre ha hecho gala Skoda es cierta, así como constatar que la fiabilidad famosa de los míticos 1.9 TDi también es real. Y ya por supuesto, celebramos a nuestra manera los 15 años de un modelo que todavía tiene muchas cosas que contar.

Diseño exterior, interior y acabados

Interior del Skoda Superb de 2004

El Skoda Superb de primera generación, el ‘Typ 3U’ como se le denomina internamente, se puso a la venta en 2002 tras haber sido presentado el año anterior. Era, básicamente, un Volkswagen Passat, pero no uno cualquiera, sino el Volkswagen Passat LWB (Long Wheel Base) que se vendía en China desde 1999. Hacía uso de la plataforma B5 PL45+ que tenía una distancia entre ejes 120 mm más larga, hasta los 2.803 mm, mientras que la longitud total del coche se pone en nada menos que 4.803 mm, como un Audi A6 de la época pero destinado a una categoría inferior. Dicho suceso lo convirtieron en uno de los coches más grandes entre los de su clase, sobre todo en las plazas traseras y os aseguro que no es marketing; es enorme. Sólo fijaos en el tamaño de la puerta trasera y en lo pequeña que parece la silla para niños colocada y sujeta por ISOFIX (no la retiré precisamente para que sirviera de referencia).

Todo el interior también se toma del Passat LWB, pero da la impresión que se recortó en materiales. Son agradables al tacto y la terminación general, a pesar de los años, sigue aguantando el tipo. Hay que tener en cuenta que nuestro protagonista se matriculó en septiembre de 2004 así que analizar y criticar apartados como éste requiere un poco de sentido común, no puedes basarte en los estándares actuales. De todas formas en las fotos puedes apreciar cómo ha soportado el paso del tiempo, se pueden ver diversas marcas del uso en la consola, tiradores pelados, un volante sin tapizar que tiene una superficie completamente lisa con zonas brillantes y mates de usarlo durante tantos años…

Lo que si voy a hacer es destacar algunas cosas. A pesar de los distintos brillos que se aprecian en el salpicadero (culpa de recortar en calidad y de no editar las fotos para que se vea todo como es) su aspecto es bastante bueno, el mullido de los asientos apenas denota que tiene tantos kilómetros y el pomo del selector del cambio, sorprendentemente, no ha perdido el cromado, ni siquiera brillo, teniendo el fuelle casi como el primer día. Tiene fallos, no se libra. El radio CD se ha enamorado de un disco y no lo quiere devolver, uno de los elevalunas de la puerta del conductor, el que maneja la ventanilla del copiloto, sólo actúa con la función ‘one touch’, una pulsación para bajar, otra para subir. El cajón de la consola central vibra y suena cuando nos acercamos a las 1.800 rpm y no deja de sonar hasta pasadas las 2.100 rpm aproximadamente y la luz de lectura del conductor tiene el botón roto. La guantera se ha tenido que reparar, el cenicero trasero está defenestrado y las rejillas de ventilación traseras podían estar mejor. Como no tiene manos libres integrado, se recurre al típico Parrot que funciona a la perfección aún hoy día.

Motor, comportamiento y sensaciones

15 años del Skoda Superb

Cuando se puso a la venta el Skoda Superb allá por 2002, se ofrecía con motores procedentes del Passat entre los que destacan el mítico 1.8 20vt con 150 cv y el también icónico 1.9 TDi de 130 cv, dejando como los más potentes al V6 2.8 de 193 cv y al TDi V6 de 155 cv. En este caso, el motor de ‘nuestro’ Superb es el 1.9 TDi de 130 cv, una de las versiones más equilibradas por prestaciones y consumos de dicho bloque, aunque acoplado al cambio de 5 relaciones que la verdad, se deja notar y se echa en falta una 6ª, sobre todo cuando ruedas en 4ª o 5ª marcha.

Los kilómetros se dejan notar como es lógico, no suena como en sus primeros días y vibra un poco más (los silentblock piden cambio), pero sigue respondiendo como se espera. Corre lo suficiente, empuja con ganas y los consumos no parecen haber subido en absoluto, rondando los 6 ó 6,5 litros de media en conducción normal cada 100 km (comprobado). Sólo se tiene la sensación de que falta motor cuando vamos en 5ª marcha y pedimos potencia, pues la relación es tirando a larga y obliga a bajar a 4ª para cosas como adelantar. Sigue arrancando a la primera, incluso con mucho frío, aunque toca cambiar la valvula EGR y tira algo de humo en según qué situaciones.

No es un coche con ambiciones deportivas ni lo pretende, es un modelo cómodo, con suspensiones de tarados confortables aunque no está exento de cierta dinámica. Lo que está claro es que no es emocionante de conducir, pero sí bastante agradable en términos generales. Los mandos responden bien a pesar de los años y los kilómetros, exceptuando el volante que resbala un poco. No hay excesivos ruidos parásitos y el aislamiento sigue siendo bastante bueno, dejando escuchar el motor cuando le haces subir de vueltas por encima de las 3.000 rpm pero conservando confort en viaje, situación donde terminas yendo más rápido de lo que debes ya que apenas transmite sensación de velocidad y es un coche muy estable.

Si lo fuerzas balancea y pierde la compostura, aunque es muy progresivo y fácil de controlar. El motor vibra y pierde fuelle más allá de las 3.500 rpm y cabecea mucho cuando frenas. no es un coche para conducir así.

Conclusión

Prueba Skoda Superb 2004

Al comienzo del artículo comentaba que Skoda siempre ha jugado con la relación calidad-precio y teniendo en cuenta que esta versión, el Skoda Superb 1.9 TDi Comfort, salió en su día por unos 25.000 euros, me atrevo a decir que es una compra redonda. No ha tenido averías de motor, ni siquiera el dichoso caudalímetro ni la EGR, que está dando problemas ahora con 200.000 km. Sigue teniendo buena imagen, gasta poco, se conduce muy bien y es enorme. Por algo ha sido el coche de los taxistas durante muchos años.

Su propietaria, Isabel De Blas, comenta lo siguiente:

Estoy muy contenta con el coche, me encanta y me compraría el nuevo modelo. Lo que más me gusta es que es espacioso, no da un quejido y tiene un maletero enorme. ¡Adoro mi coche!, pero quiero comprarme la nueva generación.

¡Felicidades Skoda! ¿O debería decir Volkswagen?

Archivado en Pruebas, Skoda Superb
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