¿Y si la telepatía fuese el futuro? Diseñan un aparato que permite una conducción así

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Epic Mind Drive  sistema

Todos sabemos que el sector de la automoción es disruptivo. Ningún fabricante puede dormirse y necesita recurrir a la investigación de nuevas fuentes de energía alternativas al petróleo e innovaciones en varios campos. Dentro de este grupo de entornos en los que se está centrando la inversión es en la conducción autónoma. Recientemente hemos visto como Daimler busca obtener los permisos para probar sus camiones autónomos en Alemania. Pues bien, ¿y si en el futuro siguiesen siendo las mentes pensantes quienes dirigiesen los vehículos?

Se abre el debate. Ha aparecido una nueva ventana que hay que tener en cuenta en la posible forma de conducir del futuro. De momento, todo parece indicar que los ordenadores deberían ser más eficientes, evitando incluso los accidentes que el ser humano no es capaz de predecir. Sin embargo, manejar los mandos del volante sin tener que tocarlos y mediante la mente se antoja como algo difícil de cumplirse, por lo menos en el corto plazo.

Pues bien, un aparato ha sido creado para posicionarnos en el lado de que es posible. El sistema en cuestión se denomina Epic Mind Drive y se ha probado en un circuito creado utilizando un BMW i3. El proyecto está en fase de pruebas con mucho desarrollo por delante pero ya hay pruebas que confirman el avance.

Sistema Epic Mind Drive, ¿cómo funciona?

Lo primero que hay que explicar antes de detallar cómo funciona es decir qué se puede hacer mediante este sistema. Básicamente, tener bajo control todas las funciones que permite circular a un vehículo, es decir, se puede acelerar, frenar y girar hacia la derecha e izquierda. Y ahora sí, ¿qué ocurre para que estos movimientos se trasladen desde la mente de la persona que controla el coche hasta éste?

Lo primero de todo, obviamente, es dar una orden desde el cerebro. El aparato encargado de recopilar la información es un electroencefalograma que se sitúa en la cabeza de la persona que controlará el coche y que está compuesto por 16 puntos que almacenan la información y la traducen para ordenar la acción al coche. Este sistema necesita un tiempo de adaptación para captar los pensamientos del individuo que se somete a la prueba y el resultado se produce por la determinación de un algoritmo.

Una vez que se detecta la acción a llevar a cabo por el coche, el sistema, mediante radio frecuencia, envía los datos a un robot situado en la cabina del coche. A su vez, en última instancia, se procesa la información en la centralita del coche y se traduce la orden en una de las diferentes acciones que se pueden dar.

Tal y como se ha podido observar en el vídeo, el experto le envía la información y lleva un retardo que podría valer oro en una situación de riesgo. Por tanto, es muy difícil que en el corto plazo pudiese llevarse a cabo una prueba en un entorno real. De todos modos, es un paso más en la carrera por la conducción del futuro. ¿Por qué no? También pensábamos que los coches podrían ser así en el futuro hace unos cuantos años y, en cambio, han prosperado mejor de lo esperado y seguramente, algo parecido ocurra dentro de unas décadas; innovaciones que no creemos que puedan existir aparecerán.

Archivado en BMW i3, Conducción autónoma, Innovaciones
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