Probamos el Toyota Avensis 150D Advanced, un coche lógico a muy buen precio

Probamos el Toyota Avensis 150D Advanced, un coche lógico a muy buen precio

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Prueba Toyota Avensis

No estaría descubriendo América si digo que a todos los que nos gustan los coches, hemos soñado alguna vez con conducir los aparatos más potentes que haya en el mercado, podemos incluso imaginar cómo sería nuestra vida si tuviéramos el dinero para comprar y comprar coches sin mirar el precio; es como una droga, es imparable. Muchos nos hemos criado leyendo revistas (mi colección personal data de 1997), siendo los videojuegos otro de los complementos acompañado de cantidades ingentes de dinero en carreras de karting. Algunos incluso hemos estudiado algo relacionado con el mundo del motor, como un servidor que hizo un curso de mecánica de motocicletas y hemos trabajado en algo que tenía que ver con los coches; personalmente termine en una empresa de alquiler para acto seguido convertirme en redactor.

Si lo pienso detenidamente, nunca habría imaginado terminar así, como redactor especializado en motor, nunca había creído que alguien llegaría a darme la oportunidad y mucho menos, que habría gente interesada en leer lo que escribo. Y ya como remate está la oportunidad de poder probar coches contando después mi opinión al respecto. No lo hago con la asiduidad que me gustaría, pero no se puede tener todo. Es por ello que cualquier modelo supone una oportunidad perfecta para dar rienda suelta a mis ideas, a lo que opino, a lo que me gustaría. Se trata de la experiencia de poder probar cualquier modelo, sin importar la marca, el motor o si quiera el precio. Todos queremos probar un Ferrari, un Rolls-Royce o un AMG de Mercedes, pero en el fondo, nunca rechazamos la oportunidad de ponernos al volante de cualquier coche.

Así que cuando me vi con las llaves del Toyota Avensis en las manos pensé ‘que bien, este no lo he probado.’ Vale que no tiene nada que ver por ejemplo, con el Mustang, cuando tuve las llaves del ‘caballo yankee’ casi echo a correr en busca del coche para aprovechar al máximo y leches, ¡que era un Mustang!. El problema es que nos olvidamos siempre de los coches lógicos, esos que mantienen la industria a flote, los que se venden en masa. En el fondo, son los modelos que nos dan de comer y sin embargo, a los que menos caso hacemos.

Diseño exterior, interior y acabados

Interior del Toyota Avensis 150D Advanced

Y precisamente es la palabra ‘lógico’ la que mejor define al Toyota Avensis. Puede que a muchos no les interese el modelo, es un coche que no destaca por nada en particular y ya se sabe que cuando de turismos se trata, Toyota no fabrica coches precisamente emocionantes. Pero si nos olvidamos de esa particularidad, el Avensis tiene mucho que decir, sobre todo teniendo en cuenta que la unidad probada tenía un precio que ronda los 25.000 euros, con un motor diésel de 143 cv, cosas como el navegador con pantalla táctil y cámara trasera o un maletero de más de 500 litros. Es, sencillamente, un coche lógico.

Evidentemente no es el coche que un chaval de 20 años piense en comprarse, es más, ni siquiera lo pretende, es el típico coche ‘de papás’. Su diseño es sobrio, no es feo, pero no emociona ni sorprende, no es un ‘rompe cuellos’, aunque también es cierto que el color de la unidad es poco acertado y si estuviera pintado en un rojo vivo o incluso en un color más oscuro otro gallo cantaría, aunque seguiría sin ser espectacular ni un coche especialmente deportivo. No es su objetivo. Algo parecido para con el habitáculo. Su diseño, nuevamente, es lógico. Sin estridencias, con un acabado más que bueno y con un color de los plásticos que hace muy agradable estar dentro, aunque hay muchas cosas a mejorar, como la posición del freno de estacionamiento eléctrico, completamente escondido a la derecha de la columna de dirección o el hueco que hay al final de la consola central, delante del selector del cambio. Inútil más allá de para dejar el teléfono aprovechando la goma que han puesto.

Si vuelvo al hilo de pensamientos del comienzo del texto, me encuentro en una situación que nunca me habría esperado. Si bien no es el primer coche que pruebo ni la primer prueba que escribo, si reconozco que muchas veces te pueden las ganas, te dejas llevar y quieres emular a los probadores de las revistas que te vapulean en experiencia y conocimientos pasando cosas por alto. Por supuesto, intento que esas cosas no pasen, pero siempre se cuela algo. En esta ocasión, y siendo el coche que era, preste más atención de lo normal a otra serie de cosas, como la visibilidad o la posición del asiento, principalmente a esta última parte ya que el coche invita a hacer kilómetros sin parar y la verdad, no me gustó nada. Tardé mucho en encontrarme cómodo, la verdad es que no conseguí encontrarme a gusto al 100% teniendo que subir mucho la banqueta, aunque la visibilidad era muy buena.

Motor, comportamiento y sensaciones

Toyota Avensis 150D Advanced

Hay más cosas en las que fijarse a lo largo de los días que tienes el coche, no todo es salir a buscar curvas y a ponerlo a 200 km/h, principalmente esto último aunque el coche corre y la sensación de seguridad es elevada, sólo molestando el sonido del aire cuando vas ‘ligerito’. Hemos dicho que se trata de un coche ‘de papás’ y no creo que vayan a saco con las chavalería en el coche. Hay que fijarse por ejemplo en cómo se comporta en otras situaciones, como en ciudad y con tráfico, donde no presenta el más mínimo problema con una respuesta del motor muy agradable y un tacto general de los mandos que permite rodar mucho sin casarse.

No obstante, donde se encuentra especialmente cómodo es en autopista, tanto el coche como el pasaje, pues la puesta a punto de la suspensión y el aislamiento lo convierten en un coche muy rutero, no importa la cantidad de kilómetros y ni siquiera puede poner pegas por culpa de la posición de conducción, puedes ir de un lado a otro sin parar y sin terminar molido ni arruinado, ya que el motor consume lo justo. Por cierto, este es un cuatro cilindros de dos litros y origen BMW, que rinde 143 cv y tiene cambio manual de seis relaciones, que si bien no empuja como un poseso, si responde con suficiente soltura rondando a 120 km/h con la aguja del cuentavueltas rondando las 2.000 revoluciones. Si quieres reprís y espontaneidad en la respuesta es necesario reducir de marcha.

Con 350 Nm de par, cargar el maletero tanto como permite tampoco es problema y los viajes en familia están tirados para el Toyota Avensis, aunque ojo con las curvas si no quieres que los nenes te vomiten atrás, porque la carrocería se mueve y resulta un poco torpe entre curvas, es mejor tomárselo con calma en esta situaciones ya hemos dicho que se trata de un coche lógico, no un deportivo, no han pensado en curvear cuando lo desarrollaron. En cuanto a consumos es muy sencillo mantenerlos en los 6 ó 6,5 litros, no hace falta siquiera estar pendiente de la conducción para que el gasto ronde estas cifras.

Un par de detalles a mencionar son el suelo trasero plano, que permite aprovechar la plaza central de la banqueta y el maletero, que a pesar de tener 503 litros y formas regulares, se abre como en cualquier otro sedán, lo que deja el fondo del mismo algo lejos y complicado de alcanzar ya que la luneta trasera es fija en lugar de abrirse como por ejemplo, en el Skoda Superb.

Conclusión

He pasado cinco días con el Toyota Avensis y exceptuando el problema con la posición de conducción (yo también soy un poco maniático en esto), el coche se ha portado a la perfección. Gasta lo justo, es cómodo y fácil de conducir, en el maletero te entran la silla del bebé, los pañales, la compra del mes y hasta las maletas para un fin de semana, todo junto. Hay cosas que deberían cambiar como por ejemplo, el incordio que supone toquetear el sistema de climatización ya que sin importar lo que hay en la pantalla, saldrán los datos del sistema ocultando todo lo demás. Tampoco tiene sentido el hueco entre la consola y el túnel central, pero al menos tienes un buen hueco bajo el apoyabrazos.

Por desgracia, el principal mercado del Toyota Avensis es el de los coches de empresa, poca gente se fija en él cuando se trata de comprarse un sedán pero están dejando escapar un gran coche por un precio bastante interesante y creerme que nunca habría pensado en llegar a decir algo así cuando leía mis revistas con apenas 20 añitos.

Archivado en Berlinas, Pruebas
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